Despues de mucho tiempo buscando para comprar una casa que cubriera nuestras expectativas y que ademas su precio estuviera acorde a nuestros ahorros, al fin nos decidimos por una propiedad horizontal, con solo un apartamento encima, grande (unos 120m2 construidos mas un patio y un garaje gigante).
Los dueños, unos veteranos ex-clase media uruguaya, que se habian endeudado hasta la manija. Su hija mayor, que a sus 50 años comparte vivienda con sus padres, era la principal promotora. Alta, gorda, muy per muy mal hablada, comica, atrevida, extrovertida.
Despues de una serie de insucesos, por fin llego el dia de la consolidacion de la venta.
Quedamos en encontrarnos a las 7 pm en la misma casa. Cuando llegamos a la casa, estaban la propietaria, su hija, el agente inmobiliario, el dueño de la casa a la que se mudaban los veteranos con su hija.
Al nerviosismo habitual en estas ocasiones, se sumaba que los correspondientes escribanos habian llamado por telefono 10 minutos antes de la hora señalada, para avisar que cada uno estaba en su casa y que estaban tratando resolver un problema con la hipoteca que tenia la casa. El tema es asi: me pidieron que llevara el dinero de la compra repartido en varios cheques con cantidades determinadas para primero levantar la hipoteca que pesaba sobre la casa, el pago a varios acreedores (entre ellos el dueño de la casa que estaban comprando), y la diferencia que les quedaba a su favor.
El problema era que el escribano que les gestionaba los tramites de venta no habia reparado en confirmar a tiempo el cierre de la hipoteca.
En efecto, el escribano que habian contratado no era el prototipo de persona proactiva, vivaz y encaradora que hace falta en casos complicados. Los propietarios, curtidos por varios sinsabores con otros escribanos, eligieron en esta oportunidad un tipo tranquilo, con cara de bueno, seguros que esta vez no saldrian afectados por malas intenciones. Su fisico coincidia con los requerimientos: era flaco, cabezon, de lentes, hablaba bajito, vestido en perfecto traje ajustado con corbata fina, muy prolijo. Todo lo contrario que mi escribano: gordo, grandote, confianzudo, ni bien entro, apoyo su maletin con fuerza y se distrajo en dialogo con la hija de los propietarios discutiendo de politica, sexo y otros menesteres.
Volviendo a la escena de la compra, eran las 8 de la noche y solo habia llegado mi escribano. Explica la situacion acontecida: el escribano de los propietarios no habia concluido los tramites correspondientes para asegurar el levantamiento de la hipoteca, pero asumia los riesgos con su firma.
A los pocos minutos llego el prestamista. Un joven muy astuto, rapido, inteligente, de estos que viven la noche y los negocios con total naturalidad. Queria entrar, cobrar, entregar el documento de la hipoteca e irse de parranda. Esto no era posible porque no habia llegado el escribano de los propietarios.
La hija, caminaba de un lado al otro maldiciendo al escribano: «lo mato !, cuando llegue la puteada que le voy a pegar, se va a despeinar y desarreglar todito!!»… La propietaria se habia tomado ya varios vasos de whisky, con lo cual, el aliento era perceptible desde cualquier punto de la sala.
A todo esto, algun intento de culpar a nuestro escribano fue desconectado de inmediato con su respuesta sagaz: «un momentito, yo todo lo que pedi lo escribi en el compromiso de compra-venta que firmamos hace mas de un mes. No es mi culpa que hayan dejado todo para ultimo momento».
El prestamista decia: «che, yo porque me tengo que clavar? Aqui esta el documento, paguenme y me voy. Estas no son horas de trabajar».
Mi escribano: «pero ud entendera que esto no se puede cerrar asi nomas. Si hay algun problema, ud se va con el cheque y como arreglamos el tema ?»
El prestamista: » se ve que no me conoces. Si hay algun problema, me llaman y vengo inmediatamente. Traigo el cheque y arreglamos lo que haga falta.
La hija: «lo mato, este hijodemilputas !!! hoy me da un ataque, la putaquelospario !!»
El dueño de la casa a la que mudaban: «si, yo tenia un asado con unos amigos. Pero por mi no hay problema, me tomare un vino menos, pero bueno….»
Yo apretaba los cheques en mi bolsillo y pensaba: «de aqui no sale ninguno hasta que se aclare todo».
En eso el prestamista dice: «che, pero bueno, por lo menos que el escribano empiece a leer la escritura de la venta ! Hay que ir adelantando eso, si no nos vamos mas !!! »
Aceptado el punto mi escribano empezo a leer la escritura de lo que seria la venta de la casa, sin cerrar el tema de la hipoteca. La hija y la madre le atendian pero sin comprender mucho los detalles. Y sin el escribano que habian contratado. En eso suena el telefono. El propietario estaba internado y queria saber como habia salido todo. Ya eran las 10 de la noche ! Pero su telefono movil tenia poca bateria, asi que se le corto la comunicacion. Al rato volvio a interrumpir, esta vez era el enfermero de piso que haciendole un favor, le preguntaba a la hija como habia salido todo. La cara de la hija fue un poema, pero se contuvo: «digale que ya esta todo bien !».
Mi escribano prosiguio con la lectura. Mientras tanto, en el fondo de la casa trabajaba un albañil que desmontaba algunos muebles para llevarlos a la nueva casa. De pronto, conecto un artefacto electrico que sobrepaso la potencia electrica contratada y sobrevino un apagon ! Era lo que faltaba. Habia que levantar la llave electrica que estaba en el garaje.
Cuando volvio la luz, llego el escribano de los propietarios. La hija lo miro desde arriba como para matarlo y le dijo: «primero termina de sacarnos de este lio y despues vamos a hablar vos y yo !! «.
El escribano arreglo el tema de la hipoteca, el prestamista cobro su cheque y se fue raudamente.
Todavia mi escribano no habia terminado de leer la escritura de la venta. Entonces se decidio hacer las dos actividades a la vez. Mi escribano leia la venta a la propietaria, mientras que el escribano de ella le leia la escritura de venta de la nueva casa a la hija. Dos compras en simultaneo.
Termino todo. Se firmaron los documentos, se repartieron los cheques y se acordaron unos montos en retencion hasta que se pagaran todas las deudas.
Nos volvimos a casa tardisimo. Habiamos comprado despues de tanto tiempo, pero en vez de alivio teniamos una tension increible. Nos parecia que habiamos participado de una comedia insolita y desopilante.
Increible.